domingo, 17 de agosto de 2008

"LO QUE SE DE LOS VAMPIROS" de FRANCISCO CASAVELLA

Martín de Viloalle, español, de ascendencia noble, proyecto fracasado de jesuita, viaja erráticamente por toda Europa ejerciendo muy diferentes oficios: dibujante, pícaro, preceptor de príncipes daneses y, sobretodo, ayudante de un sinvergüenza y acabado Maestro Masón, el señor de Welldone. España, Roma, Prusia, Dinamarca, París,... son los escenarios por los que se desarrolla la historia de la novela, retratando la vida de la decadente nobleza española o de un noviciado, la picaresca romana, las logias masónicas, las cortes absolutistas o la política en el periodo revolucionario francés.

La novela mantiene dos hilos argumentales: por un lado una relación amorosa interrumpida en Roma, que tras décadas y miles de kilómetros continua en el París revolucionario (tanta casualidad parece más bien propia de un folletín romántico); por otro lado la intrascendente, caótica y sin sentido vida errante de Martin de Viloalle y su cómico-filósofo compañero.
Considero que la novela contiene decenas o cientos de páginas innecesarias, que no aportan prácticamente nada ni a la trama, ni a la caracterización de los personajes o del escenario en que estos se sitúan. Tal vez la mediocridad y la falta de decisión del personaje principal invaden todo el relato, pero que largo y pesado. La novela no tiene un mal inicio, pero una vez superada la fase romana entra en un desarrollo anodino. Hasta la llegada de Martín al París revolucionario, la novela no recupera su interés, evitando el hastío y una nueva muesca en el revolver de lecturas inconclusas.

Finalmente, será que me vuelvo mayor, pero hay frases y hasta párrafos enteros que tras releerlos sigo siendo incapaz de comprenderlos. Supongo que son cosas de la edad, de la falta de imaginación o de sensibilidad.

En definitiva, considero que esta obra no reune los requisitos mínimos para ser recomendada, ni es lo suficientemente mala como para abandonarla una vez iniciada su lectura.

1 comentario:

loslibros dijo...

A mí también me decepciono bastante, esperaba más.