jueves, 9 de octubre de 2008

"LOS FORMIDABLES KALANDRIA" de JORGE BERENGUER BARRERA

Dice la Real Academia de la Lengua que una novela es la "Obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores..." La obra de Jorge Berenguer cumple con ese precioso y preciado requisito: causar placer al lector.

¿Novela corta o cuento largo? No sabría bien que responder. A mi personalmente me ha recordado esos relato ágiles, rápidos (a veces en exceso) y emocionantes con los que, primero, aprendí a leer y, después, a disfrutar de la lectura.

La obra comienza con una serie de micro-relatos o secuencias referidos a diferentes generaciones de peculiares y variopintos miembros de la estirpe Kalandrian: un escapista, un actor de circo, un hombre bala, un catedrático de Psicología,... todos ellos hermanados por su apellido y por su tendencia a morir prematuramente de forma trágico-cómica (para más detalles comprar el libro).

Fabio Kalandrian supone un punto de inflexión en la trágica saga. "Fabio Kalandrian...decidió desafiar a la muerte y burlarse de su destino...La muerte, desconcertada, se encariñó de aquel muchacho delgado y tranquilo que fumaba puros habanos en la cabina de un camión cargado hasta el techo de cajas de dinamita altamente inestable".

La novela también cambia con el inmortal Kalandrian y se convierte en un relato de perspectiva más profunda. Que las palabras no nos equivoquen, la novela sigue siendo trepidante, sin pausa, pero en comparación con el inició, más detallada. Frases y párrafos cortos. Acciones cambiantes, cómicamente peligrosas, con la Muerte como espectadora sin la más mínima intención de intervenir en la representación, a pesar de ser invitada a ello cotidianamente.

Y, por tercera vez, la novela cambia y se convierte en un duetto entre el Rana (Fabio Kalandrian jr.) y su hermana Ginebra. El yin y el yan, el bien y el mal, distintas caras de una misma moneda. Caminos divergentes, alternando su relato para mostrar como caminos tan diferentes pueden buscar un mismo fin: romper con la soledad e incomprensión de aquel que se sabe y se siente especial, diferente, raro.

Todo esto en apenas 190 páginas, de amplias letras y generosos márgenes.

Humor negro, humor absurdo, pero también soledad y ternura. ¿Hay algo más, escondido bajo las risas y sonrisas que provoca el libro?.
Por cierto, la ilustración que encabeza este post no es la habitual portada del libro sino una ilustración de Sylvia Vivanco, ilustradora canaria -según creo-, canela fina. Se publicó en la revista www.soitu.es
De paso visitad el blog de la ilustradora, también merece la pena:

1 comentario:

Allegra dijo...

Bien dicho. Coincido contigo punto por punto.